Vuelvo a hacerme la pregunta




Mientras plancho pienso en los soldados que se vuelven locos estando en la guerra o después de venir de ella, y pienso concretamente en la cantidad de películas que hablan de esto. Recuerdo ahora mismo tres: “Apocalipse now” de Francis Ford Coppola; “Una historia verdadera” de David Lynch; y “El cazador” de Michael Cimino, aunque hay muchas más; por cierto, las tres que he citado son buenas películas. Vuelvo entonces a hacerme la pregunta: ¿Por qué hay tantos soldados que se vuelven locos en las guerras o después de venir de ellas? Porque la guerra es una locura. 

¿Por qué hay tantos políticos que pierden la memoria? Estoy pensando ahora mismo en Adolfo Suárez, expresidente del gobierno de España, y en Pascual Maragall, exalcalde de Barcelona. Hay tantos políticos que pierden la memoria porque las mentiras de la política es mejor olvidarlas, o dicho de otra manera: perder la memoria es una manera radical de olvidar todas las mentiras con las que envolviste tu vida mientras eras político. 

¿Por qué en la vida religiosa hay tantos padecimientos físicos, especialmente de tipo nervioso? Y esto no ocurre solamente en el catolicismo, ocurre en todas las religiones de todo el Planeta; ocurre que la gente que decide llevar una vida ‘consagrada’ suele arrastrar por lo general muchas enfermedades, particularmente depresiones, neurastenia, psicosis, etc. Esto de lo que ahora hablo es una plaga que bien podría llamarse “el mal de los conventos”. Vuelvo entonces a hacerme la pregunta: ¿Por qué en la vida religiosa hay tantos padecimientos físicos, especialmente de tipo nervioso? Porque todas esas enfermedades surgen a causa de la represión, una represión impuesta, aunque la apariencia es que ha sido autoaceptada por el individuo que opta por la vida religiosa; difícilmente puede ser autoaceptada porque uno no puede aceptar algo que va en contra de sus instintos y de su propia naturaleza. Tú con la mente dices que sí, pero el cuerpo te dice que no. 

¿Por qué en nuestra sociedad, particularmente en nuestra sociedad occidental, hay tanto miedo a la delgadez? Fijaos si habrá miedo a la delgadez que casi un sesenta por ciento de los individuos son gordos. Vuelvo a hacerme la pregunta: ¿Por qué hay tanto miedo a la delgadez? Porque tenemos miedo de los huesos, del esqueleto, porque aún no hemos comprendido la muerte. Os habla uno que es flaco y que cada día lo es más. Por cierto, las personas más sanas que conozco están flacas, pero flacas de verdad, se les notan los pómulos de la cara, las costillas, sus huesos salen a relucir. Ser flaco no significa estar enfermo. 

¿Sufren los hijos de padres separados? (esta pregunta me la ha hecho una persona hace unos días). Posiblemente sufran, desde luego no más que otros hijos de padres que aparentemente siguen juntos aunque el amor ya no esté presente. Vuelvo a hacerme la pregunta: ¿Sufren los hijos de padres separados? No lo sé, lo que sí sé es que los hijos de padres separados, a fuerza de hacer maletas un día sí y el otro también, están preparados para el duelo. Sí, preparados para vivir el duelo. Considero básico que una persona esté preparada para el duelo, que quiere decir que es muy importante tener conocimiento de que todo tiene un final, ser conscientes de que el mundo de la materia es caduco y de que las personas y las cosas acaban siempre desapareciendo. 

Otro día seguiré haciéndome preguntas, ahora he de continuar con la plancha. Es como si este montón de ropa no disminuyera hoy. Oigo como una voz que me dice: “Si es que cada poco sales corriendo a escribir lo que se te ocurre… “. 





La foto es de hace ocho años. El día de invierno, con sol; el niño en la ladera del monte, la hoguera, un hombre que recoge ramas al fondo, junto a los chopos. En el nacimiento del río San Juan (Segovia). 







26 comentarios:

Anónimo dijo...

Tenemos miedo de la delgadez no vaya a ser que se nos transparente el alma.

Anónimo dijo...

En los religiosos de vida consagrada la enfermedad aparece cuando son conscientes de la soledad en la que viven.

Anónimo dijo...

"La mierda se amontona en Vietnam con tanta rapidez que necesitas alas para no mancharte".

Apocalipsis now.

Anónimo dijo...

El soldado y la guerra, el religioso y su vida retirada, la delgadez y el hambre (también la muerte), y los hijos a través de las separaciones de pareja... Temas que a todos nos afectan y nos interesan.

Amando Carabias dijo...

No sé si estoy muy de acuerdo en lo de la delgadez... Más bien se tiene pánico a lo contrario. ¿Tanta anorexia nerviosa entre jóvenes? Lo de la delgadez no está muy claro, Raúl. Creo que está un poco traído por los pelos. Sí, tenemos miedo al esqueleto, eso es verdad, porque es la imagen de la muerte (y hablo de la clásica iconografía de todos los tiempos), y tenemos miedo a nuestro único final posible. Pero la gente lo que quiere es tener un cuerpo entre delgado y atlético. Los gordos estamos peor vistos (quizá porque ocupamos más en el campo visual, jajajaja)

RR dijo...

La parte superficial de esto de la delgadez:

Llevo escuchando cincuenta años: "Raúl, estás muy delgado", y yo no puedo decir : "¡Pero si tú que me lo dices no te has mirado lo gordo que estás, o lo gorda que estás!". Y de verdad que nunca lo digo, no quiero herir, yo aguanto muy bien este tipo de presiones.


La parte profunda:

El que está delgado, o muy delgado, y no está enfermo, tiene una tremenda ligereza en su cuerpo, se mantiene ágil y joven por encima de la media, ese es el hecho, por eso nos llevan intoxicando informativamente con la anorexia y la bulimia (que se trata de cuatro casos contados). La delgadez, más incluso que con el hambre de las guerras, tiene que ver con la ligereza. Un flaco es ligero, se mueve bien, anda rápido.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Planchar es para mí siempre una buena meditación. Algunos se lo pierden, sobre todo hombres...

Anónimo dijo...

Tener miedo a la delgadez es no confiar en que la vida va a cuidar de nosotros, por eso necesitamos acumular (grasas).

Anónimo dijo...

Al acumular grasa nos mostramos avariciosos con el cuerpo. En la delgadez no hay deseo de acumular y sí de desprenderse.

Anónimo dijo...

Un niño no teme a la muerte. Se dirige cada día hacia ella. Por ello siente el impulso y el aliento de la Vida. Vive. A veces parece que nuestro día a día es una estrategia para evitar que ocurra. Y sufrimos. Y nos enfermamos.

Anónimo dijo...

Observo que a muchas personas les cuesta quitarse kilos, pero el miedo lo que se dice el miedo cuesta mucho mas, y eso si que pesa...

Anónimo dijo...

Kilos de miedo hay en nuestras carnes.

Anónimo dijo...

La foto es una pintura viviente.

Anónimo dijo...

Una vez planchada la ropa se puede guardar en los armarios y olvidarse de ella, o nos podemos poner las prendas más alegres para salir a la calle para disfrutar de la alegría de la vida.

Anónimo dijo...

Precioso post el que acabo de leer. Si los diarios estuvieran llenos de este tipo de reflexiones nos sentiríamos más cerca del auténtico pensamiento.

Anónimo dijo...

En las guerras se militariza a los civiles, pero lo que se debería de conseguir es civilizar a los militares.

Anónimo dijo...

Gracias por este blog que no tiene calificativos porque se quedarían pequeños; muchos aprendemos en él y en él nos proyectamos.

Anónimo dijo...

“Nuestros miedos no evitan la muerte, frenan la vida. Difícilmente llegamos a reconocer hasta qué punto dedicamos la vida a manejar el miedo y sus efectos. El miedo es una sombra que lo obstruye todo: nuestro amor, nuestros verdaderos sentimientos, nuestra felicidad, nuestro ser mismo.“

Lecciones de vida.
Elisabeth Kübler- Ross.

Anónimo dijo...

Cuando plancho observo como desaparecen PLIEGUES Y ARRUGAS.

Anónimo dijo...

Habrá que aprender a eliminar las arrugas y obstáculos que nos colapsan, habrá que aprender a eliminar creencias que nos ahogan, habrá que aprender a Vivir.

'El objetivo de la vida es nacer plenamente, pero la tragedia consiste en que la mayor parte de nosotros muere sin haber nacido verdaderamente.
Vivir es nacer a cada instante'

Erich Fromm.

Anónimo dijo...

Está cayendo la sociedad occidental.

Anónimo dijo...

"El que es delgado y no es de hambre, es más duro que el alambre".

Anónimo dijo...

Mucho entendimiento llega viviendo en la sencillez de la vida.

Anónimo dijo...



FASES DEL DUELO

SHOCK
Esta etapa puede durar unos minutos. Es ese momento en el que la conciencia de que lo que está ocurriendo nos cae encima como un jarro de agua fría. El cuerpo se queda bloqueado, quieto, mudo.

NEGACIÓN
No queremos creer lo que ocurre. Sensación de que la realidad es sueño y de que lo irreal es verdadero. Pensamiento habituales son: "No es posible que esto me esté ocurriendo a mí", "No puede ser", "Ahora oiré el despertador y me despertaré en mi cama"... En esta fase pueden permanecer todas esas personas que nos dicen: "ya tendrás otro", "hay que vivir"... Es su manera de no revolver su propio pasado y sus propias creencias. Quién sabe si estas personas no pasaron por experiencias similares y en lugar de crecer, negaron y se negaron sus sentimientos de pérdida. Se han convertido en "ciegos" que no ven el dolor ajeno porque un día decidieron no ver el suyo propio.

NEGOCIACIÓN
Comenzamos creernos lo que está ocurriendo y comienza una negociación a contra reloj con Dios, con el Universo, con ... Si dejo de fumar, si hago reposo, si me porto bien... ¿recuperaré ...? Algunas veces, da resultado, y nos dicen que no todo está perdido, que con mucho reposo o esta medicina o lo que sea, nos recuperaremos y tendremos al bebé. Las más de las veces, la Vida no está en nuestras manos.

IRA
La ira sana, la que lleva a defender/se, a buscar responsabilidades más allá de uno mismo y devolverles la parte de responsabilidad que no nos corresponde. Y recuperar la dignidad. Sólo cuando esta etapa esté vivida se podrá pasar a la siguiente.

TRISTEZA
La tristeza serena. Cuando uno ha expulsado toda la rabia y, por fin, puede llorar. Llorar por quien se ha ido y ya no estará más; llorar por esa parte de uno mismo que también perdemos irremediablemente; llorar por la situación que muere para dar paso a otra tal vez no tan agradable. Llorar por una mismo, por el dolor que desgarra, porque el llanto calma y las lágrimas saladas desinfectan y ayudan a sanar la herida; llorar por el dolor de nuestros semejantes, que se asemejan a nosotros más que nunca; Llorar por el Dolor con mayúsculas.

ACEPTACIÓN
La aceptación supone haber aprendido a soltar cada día la mochila que sin querer nos cargamos. Mochila que lleva el peso de quienes no están y de quienes estando, no lloran a los que no están. Y ése es un peso que nos imposibilita continuar adelante. Soltar, aflojar, sanar, caminar sin pesos, con la cabeza bien alta y el sol y la brisa acariciándonos las mejillas... Siempre que haga falta, sin vergüenza, sin pesar por "haber fallado", por haber caminado hacia atrás, por no sanar más rápido (todo lo rápido que los demás quisieran por lo incómodo que les resulta nuestro llanto hondo y sincero).

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=MFlYgS5clg4

¿Hasta dónde puede llegar la crueldad humana con un semejante...?¿Disfrutamos con el dolor ajeno, y más si el que sufre, es más débil que nosotros...?

Anónimo dijo...

Agradezco que alguien se lance a escribir lo que piensa; muchos no lo hacen...porque no piensan.